A J.M.C.
......Triste,
muy triste, se encuentra el corazón. ¿Será acaso por un amor que se fue? Tal
vez. Pero sabe que el amor es delicado y vuela como vuelan los instantes. El
amor es efímero y se va como se van las lágrimas, como se va el suspiro, como
se va el recuerdo…
...Pero
perdura la esperanza.
¿Qué
pasó?, pregunta la razón. ¡Todo marchaba bien! La monotonía no existía en esa
relación. Primaba el respeto, el cariño, la libertad… ¿No es eso lo que hace
estable a una pareja? ¡Al parecer no! ¿Entonces qué es?... ¡Misterio! El
corazón de los amantes es un paraje oscuro y misterioso en donde escasean las
respuestas. El corazón de las mujeres es un profundo e insondable océano de
misterio.
En
los campos de Psiquis hay una gran batalla. ¡Pelean la razón y el sentimiento! ¡Batalla
ardua! No se sabe quien vence a quien. A veces, y solo a veces, la razón
domina: ¡Es tiempo de olvidar! Acepta los designios de la fortuna, es vano
luchar contra el destino. ¡Un amor se va y otro amor llega! ¡Mujeres hay para
todos los días! Las hay igual de bellas, trabajadoras, sencillas… Que no te domine
la nostalgia, aléjala de ti. Hay muchas mujeres, todas especiales y unas más
especiales que otras. Las vivencias de hoy serán el recuerdo de mañana. Los
amores de hoy serán las historias del pasado. ¡Se fuerte! ¡Resiste!...
Otras
veces, tal vez la mayoría de las veces, domina el sentimiento: ¡Es la mujer más
especial que he conocido! La quiero a mi lado. Quiero caminar junto a ella, y
solo junto a ella, hasta el fin del efímero y tortuoso camino de la vida. ¡A su
lado los días son maravillosos! Verla sonreír vale más que el beso de la mujer
más bella del mundo y rozar sus labios con un beso vale más que todas las
caricias de la mujer más ardiente y sensual que haya existido. Sus besos me
daban vida y no mi respiración. Rozar su piel con mi piel es como sentir el
amanecer, único y bello; rozar su piel
con mis labios es como contemplar el atardecer, mágico y ensoñador; sentir sus
caricias es como la noche, fresca y tranquila; y verla directo a los ojos es
como el medio día, radiante y luminoso. La quiero y voy a ir tras ella…
¡Calla!
– Replica la razón – ¿Escuchas lo que dices? Sabes que ella no responde a las
cursilerías, si dijo que ya no más, es porque está segura de sus sentimientos y
ya no quiere estar a tu lado. Reacciona y acepta los caminos trazados por el
destino...
¡No! –
Contesta el sentimiento – El destino no existe como un camino trazado con
anterioridad a nuestra existencia. El destino lo escribimos nosotros
recorriendo los caminos. Y yo quiero caminar junto a ella. Además no es
cursilería amar a alguien...
¡Amor!
Permíteme que me ría – Se burló la razón – Uno de los tantos fantasmas que ha
inventado el Hombre. Ilusiones que se tejen en la imaginación de tristes soñadores…
No, te equivocas – Dijo el sentimiento – El
amor es querer recorrer el sendero de la existencia junto a alguien. Y yo
quiero estar junto a ella. Me gusta mirarla, escucharla, contemplarla, verla
dormir y reír, hasta verla enojada…
¿Amor
no sería también dejar volar en libertad? – replicó la razón…
No, por favor no digas eso – Casi que lloró el
sentimiento – Sería muy triste de aceptar. ¡Dejar ir a alguien con quien
quieres estar por siempre! ¡Dejar ir a quien te complementa! ¡Qué dolor!...
¡No! El
verdadero amor es libertad – dijo la razón con voz profunda y solemne – La
libertad de dejar que ella escoja donde desea estar así tu le hayas brindado lo
mejor que tenías…
¡Tal vez no fue suficiente! – Se lamentó el
sentimiento –…
No te tortures tratando de saber que fue lo
que pasó – dijo la razón apoyando su mano en el hombro del sentimiento -
Simplemente el amor se fue. A veces pasa y es difícil de comprender....
¿Difícil? ¡por los dioses!, es lo más duro de
aceptar, - dijo el sentimiento - dentro de mí hay mil alacranes que taladran mi
pecho cuando la recuerdo y lo duro es que su recuerdo viene a mí de manera
permanente, la extraño y quiero estar junto a ella, cuando la veo quiero
tenerla entre mis brazos y besarla…
Y
así continuó la batalla entre la razón y el sentimiento. Se dice que esta
batalla se lleva a cabo todos los días de la vida desde que existe el primer
hombre que amó. Unas veces vence la razón. Otras veces gana el sentimiento. ¿Quién
vencerá esta vez? Eso ni los dioses lo saben…
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