San Jerónimo

San Jerónimo
Juan Dó, San Jerónimo meditando con una calavera, Whitfield Fine Arts Gallery, Londres.

lunes, 17 de marzo de 2014

El LLANTO DE LAS MUSAS

    
A  J.M.C.


......Triste, muy triste, se encuentra el corazón. ¿Será acaso por un amor que se fue? Tal vez. Pero sabe que el amor es delicado y vuela como vuelan los instantes. El amor es efímero y se va como se van las lágrimas, como se va el suspiro, como se va el recuerdo…

...Pero perdura la esperanza.

     ¿Qué pasó?, pregunta la razón. ¡Todo marchaba bien! La monotonía no existía en esa relación. Primaba el respeto, el cariño, la libertad… ¿No es eso lo que hace estable a una pareja? ¡Al parecer no! ¿Entonces qué es?... ¡Misterio! El corazón de los amantes es un paraje oscuro y misterioso en donde escasean las respuestas. El corazón de las mujeres es un profundo e insondable océano de misterio.

     En los campos de Psiquis hay una gran batalla. ¡Pelean la razón y el sentimiento! ¡Batalla ardua! No se sabe quien vence a quien. A veces, y solo a veces, la razón domina: ¡Es tiempo de olvidar! Acepta los designios de la fortuna, es vano luchar contra el destino. ¡Un amor se va y otro amor llega! ¡Mujeres hay para todos los días! Las hay igual de bellas, trabajadoras, sencillas… Que no te domine la nostalgia, aléjala de ti. Hay muchas mujeres, todas especiales y unas más especiales que otras. Las vivencias de hoy serán el recuerdo de mañana. Los amores de hoy serán las historias del pasado. ¡Se fuerte! ¡Resiste!...

     Otras veces, tal vez la mayoría de las veces, domina el sentimiento: ¡Es la mujer más especial que he conocido! La quiero a mi lado. Quiero caminar junto a ella, y solo junto a ella, hasta el fin del efímero y tortuoso camino de la vida. ¡A su lado los días son maravillosos! Verla sonreír vale más que el beso de la mujer más bella del mundo y rozar sus labios con un beso vale más que todas las caricias de la mujer más ardiente y sensual que haya existido. Sus besos me daban vida y no mi respiración. Rozar su piel con mi piel es como sentir el amanecer, único y bello;  rozar su piel con mis labios es como contemplar el atardecer, mágico y ensoñador; sentir sus caricias es como la noche, fresca y tranquila; y verla directo a los ojos es como el medio día, radiante y luminoso. La quiero y voy a ir tras ella…   


     ¡Calla! – Replica la razón – ¿Escuchas lo que dices? Sabes que ella no responde a las cursilerías, si dijo que ya no más, es porque está segura de sus sentimientos y ya no quiere estar a tu lado. Reacciona y acepta los caminos trazados por el destino...    



     ¡No! – Contesta el sentimiento – El destino no existe como un camino trazado con anterioridad a nuestra existencia. El destino lo escribimos nosotros recorriendo los caminos. Y yo quiero caminar junto a ella. Además no es cursilería amar a alguien...    



     ¡Amor! Permíteme que me ría – Se burló la razón – Uno de los tantos fantasmas que ha inventado el Hombre. Ilusiones que se tejen en la imaginación de tristes soñadores…    



     No, te equivocas – Dijo el sentimiento – El amor es querer recorrer el sendero de la existencia junto a alguien. Y yo quiero estar junto a ella. Me gusta mirarla, escucharla, contemplarla, verla dormir y reír, hasta verla enojada…   



     ¿Amor no sería también dejar volar en libertad? – replicó la razón…     



     No, por favor no digas eso – Casi que lloró el sentimiento – Sería muy triste de aceptar. ¡Dejar ir a alguien con quien quieres estar por siempre! ¡Dejar ir a quien te complementa! ¡Qué dolor!...    



    ¡No! El verdadero amor es libertad – dijo la razón con voz profunda y solemne – La libertad de dejar que ella escoja donde desea estar así tu le hayas brindado lo mejor que tenías…  



     ¡Tal vez no fue suficiente! – Se lamentó el sentimiento –…   



    No te tortures tratando de saber que fue lo que pasó – dijo la razón apoyando su mano en el hombro del sentimiento - Simplemente el amor se fue. A veces pasa y es difícil de comprender....



     ¿Difícil? ¡por los dioses!, es lo más duro de aceptar, - dijo el sentimiento - dentro de mí hay mil alacranes que taladran mi pecho cuando la recuerdo y lo duro es que su recuerdo viene a mí de manera permanente, la extraño y quiero estar junto a ella, cuando la veo quiero tenerla entre mis brazos y besarla…


     Y así continuó la batalla entre la razón y el sentimiento. Se dice que esta batalla se lleva a cabo todos los días de la vida desde que existe el primer hombre que amó. Unas veces vence la razón. Otras veces gana el sentimiento. ¿Quién vencerá esta vez? Eso ni los dioses lo saben…  




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