San Jerónimo

San Jerónimo
Juan Dó, San Jerónimo meditando con una calavera, Whitfield Fine Arts Gallery, Londres.

viernes, 25 de abril de 2014

INEVITABLE



Desear.....   Inevitable.....


Sufrir.....   Inevitable.....



Morir.....   inevitable.....



Pobre de mí, Vano, mísero y efímero mortal.....


sábado, 12 de abril de 2014

MISTERIO TRAS MISTERIO




La vida del hombre está llena de misterio.

Hay un primer misterio llamado existencia ¿por qué existe algo? ¿Por qué simplemente no hay nada? La existencia de algo es fascinante ya que derrota la eternidad de la nada. ¿Eternidad de la nada? Se dice que el universo, el espacio-tiempo en lenguaje relativista, inició hace aproximadamente quince mil millones de años; es decir que en ese momento apareció por primera vez el espacio y comenzó a transcurrir el tiempo. ¡Quiere decir que antes de ese tiempo no existía nada! Pero se habla de quince mil millones de años y podríamos preguntarnos por un tiempo anterior a él, por ejemplo ¿Veinte mil, cien mil millones de años? dice la física que no se puede preguntar por un tiempo anterior al origen del universo, sin embargo.... ¿Qué había antes? ¿De dónde surgió? ¿Cómo? ¿Por qué el universo es relativamente joven y por qué no tiene más edad? ¡He ahí el primer misterio! ¡La existencia!

La existencia del universo posibilita la aparición de la vida. Para que haya vida son necesarias las condiciones que posibiliten su aparición. La vida se da en un existente, en una cosa; si no hay existencia, no hay vida. Primero existencia, luego vida. Pero ¿Qué es la vida? La ciencia no se pone de acuerdo. ¿La vida es estructura molecular organizada o es un don divino? ¿La vida es necesaria o es un accidente? ¿Por qué aparece un organismo como la célula capaz de cumplir ciertas funciones que la hacen diferente a un inerte? ¿Por qué la célula es capaz de reproducirse? Si las células están hechas de átomos, y los átomos son inertes ¿En qué momento y cómo se estructuran para que aparezca la vida? ¿Por qué la vida se adapta a tan variados entornos?... ¡He ahí el segundo misterio! ¡La vida!

La vida en sí es inteligente. La vida se manifiesta de diversas formas y estas se complementan unas con otras. Las diferentes formas de vida responden a la vida pero no son conscientes de sí mismas. Existe la memoria, la interpretación del mundo, el conocimiento, pero no la conciencia de sí. ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es ser consciente de sí mismo? En el universo aparece un ente que tiene consciencia de la vida, consciencia del universo y consciencia de sí mismo. Ese ente consciente de sí mismo es el Hombre. El Hombre, tardío en aparecer, observa el universo, lo interpreta y lo comprende. Se sabe existente y presente, y se maneja a sí mismo como un misterio. El Hombre es un misterio para sí mismo. El Hombre es un misterio que se interpreta como misterio. Él no sabe de dónde viene, ni de donde procede y tampoco sabe que le espera, ni adónde irá. Es el extremo del existente, el extremo que se da vuelta para mirarse a sí mismo. La existencia teniendo conciencia de existir. La existencia consciente. ¡He ahí el tercer misterio! ¡El Hombre!

El Hombre se sabe mortal. Su mortalidad lo hace vano. Su mortalidad lo incita a interpretar y descifrar el universo. Es un proceso extraño y misterioso, en el mismo instante que descifra el universo descubre el lenguaje. Es una relación extraña, sin el uno no existe el otro. El lenguaje surge con la vida. El lenguaje es necesario para la continuidad de la vida. Sin lenguaje no hay comunicación y sin comunicación no es posible la simbiosis. En el Hombre ocurre una prolongación a la vez mágica y misteriosa; el lenguaje, extremo del existente genera la palabra. La palabra le sirve al Hombre para pensarse, conocerse y comunicar. El Hombre, al saberse mortal, intenta prolongar su existencia por medio de la palabra. La palabra le permite al Hombre aprender, comunicar, conocer, inventar. ¿Por qué surge la palabra? ¿Es necesaria para el Hombre? ¡Un misterio más! ¡La palabra!

La palabra, al igual que el Hombre, es efímera. La palabra está hecha de viento, de vaho, se pronuncia y al instante muere. El silencio se encuentra a cada extremo de la palabra, y esta para ser lo que es, necesita el silencio. Sin el silencio no es posible la palabra. La palabra, al igual que los genes, es hereditaria; se transmite de generación en generación. Las historias, contadas por nuestros antepasados, se guardan en la memoria y se transmite a las generaciones presentes haciendo parte del acervo cultural. Pero al pasar de una generación a otra, las historias se transforman, cambian, dejan de ser lo que fueron originalmente para dar paso a una historia nueva y diferente. La historia prima se pierde en el aire. El hombre, en un instante de genialidad, inventa la escritura. ¿Inventa o descubre? La palabra escrita aparece como una manifestación de la memoria para guardar los hechos que acaecen en el decurso del tiempo. La escritura, necesariamente, da origen al libro. El libro acumula y guarda el saber de la humanidad. Un libro nos permite conocer y comprender el pensamiento de nuestros antepasados. Un libro destruye las barreras del tiempo y del olvido y llega con fuerza al presente. Al leer un libro dialogamos con los muertos. ¡Otro gran misterio! ¡El libro!


¿Libros? ¡Muchos! ¡Por montones! Profundos y banales. Eternos y efímeros. Bellos y sin forma. Clásicos y del momento. De todo. Los libros forman al Hombre. El conocimiento lo puede adquirir un Hombre encerrado en el silencio y la soledad de una biblioteca. Dice Quevedo “retirado en la paz de estos desiertos//con pocos pero doctos libros juntos//vivo en conversación con los difuntos//y escucho con mis ojos a los muertos.” Borges, ya ciego, sentía la presencia espiritual de sus libros y se sentaba, solitario y silencioso, en su biblioteca a escuchar las voces de los tiempos. En una biblioteca hay un rumor como el de un rio, se escucha el murmullo de ancestrales voces que develan la verdad. Cuando un Hombre lee un libro, cambia. A su vez un libro no es el mismo cuando es releído. Hay una dialéctica constante entre el lector y su libro. Dejan de ser lo que eran. ¡Otro más! ¡El misterio de la lectura!

sábado, 5 de abril de 2014

ETERNIDAD DE LA PALABRA



El ser humano es un ser hecho de palabras. Vivimos en un océano de palabras. Respiramos palabras, vemos palabras, comemos palabras, amamos con las palabras. Las palabras nos describen, nos muestran, nos comunican, nos enseñan. ¿Qué seríamos sin la palabra? La palabra es nuestro universo, fuera de las palabras no somos nada.

La palabra tiene diversas expresiones, la hay hablada, escrita, gesticulada, imaginada..... La palabra tiene un periodo de vida. La palabra hablada es efímera, dura lo que dura un instante, se pronuncia y desaparece. La palabra imaginada perdura. Existe mientras vive el hombre que la piensa. La palabra escrita es eterna.... permite escuchar los ecos de la antigüedad. Cuando la humanidad inventó la escritura derrotó la muerte. Lo escrito perdura a pesar de la finitud de su autor.... las palabras son eternas. En el principio era la palabra*.

Un libro es un hermoso cofre que guarda un valioso tesoro, el tesoro del conocimiento, la única riqueza a la que debe aspirar un mortal. Las palabras escritas portan un mensaje, aquello que pensó su autor. A veces hay pensamientos afortunados, algunos de una belleza inexplicable como el heroísmo de los valientes guerreros en las batallas de la Ilíada y la Odisea, las locas y sensatas aventuras de Don Quijote y su fiel escudero, la verdad de las pasiones en las obras de Eurípides, la realidad del dolor en el libro Bíblico de Job o la profundidad de la vida en las tragedias de Shakespeare. Otros son de una sabiduría práctica que nos ha permitido descifrar el mundo como la geometría en los Elementos de Euclides, la física en los Principios matemáticos de Newton, la estructura de nuestra psiquis en la interpretación de los sueños de Freud o la teoría evolutiva en la selección natural de Darwin. Otros descifran el misterio de nuestra existencia cómo los límites del pensamiento en la Crítica de la Razón Pura de Kant, los límites del lenguaje en el tratado lógico-filosófico de Wittgenstein y los límites de la libertad en la Ética de Spinosa. Algunos nos entretienen mientras cavilamos como Cien Años de Soledad de García Márquez, el ensayo sobre la ceguera de José Saramago o Ficciones de Jorge Luís Borges. Y la lista continúa....

Un libro es un universo: leer es sumergirse en el infinito y adentrarse en la eternidad. Es el mejor hábito que se puede adquirir, el mejor uso del tiempo libre que podemos hacer, la mejor manera para aprender un tema, el mejor ejercicio para nuestro intelecto, la mejor herramienta para aprender a pensar y la mejor escuela para aprender a hablar. Estamos hechos de palabras, si leemos nos nutrimos y las palabras que pronunciemos nutrirán. Lee muchos libros, aliméntate de sabiduría y sumérgete en el infinito.

*Evangelio según San Juan 1,1

miércoles, 2 de abril de 2014

EL BESO


Besar esos labios..... Esos y no otros..... Debe ser un éxtasis glorioso....... 

Esos labios que embelesan con el sonido de sus palabras..... Con sus sensuales movimientos al hablar...... Con sus pausas, sus silencios y sus susurros......   

El deseo imagina ese primer contacto...... Cálido, húmedo, tembloroso, perpetuo...... 

Instante tras instante pensando ese momento...... 


Instante previo..... Eterno instante previo......    

El primer contacto..... Contacto cósmico.....   

El antes y el después..... El ahora...... El beso...... El esperado beso...... 

El momento en que la ilusión se define...... La realidad del beso....... Agitación, temblor, emoción, humedad, excitación...... 

Un beso es un momento único......