San Jerónimo

San Jerónimo
Juan Dó, San Jerónimo meditando con una calavera, Whitfield Fine Arts Gallery, Londres.

sábado, 5 de abril de 2014

ETERNIDAD DE LA PALABRA



El ser humano es un ser hecho de palabras. Vivimos en un océano de palabras. Respiramos palabras, vemos palabras, comemos palabras, amamos con las palabras. Las palabras nos describen, nos muestran, nos comunican, nos enseñan. ¿Qué seríamos sin la palabra? La palabra es nuestro universo, fuera de las palabras no somos nada.

La palabra tiene diversas expresiones, la hay hablada, escrita, gesticulada, imaginada..... La palabra tiene un periodo de vida. La palabra hablada es efímera, dura lo que dura un instante, se pronuncia y desaparece. La palabra imaginada perdura. Existe mientras vive el hombre que la piensa. La palabra escrita es eterna.... permite escuchar los ecos de la antigüedad. Cuando la humanidad inventó la escritura derrotó la muerte. Lo escrito perdura a pesar de la finitud de su autor.... las palabras son eternas. En el principio era la palabra*.

Un libro es un hermoso cofre que guarda un valioso tesoro, el tesoro del conocimiento, la única riqueza a la que debe aspirar un mortal. Las palabras escritas portan un mensaje, aquello que pensó su autor. A veces hay pensamientos afortunados, algunos de una belleza inexplicable como el heroísmo de los valientes guerreros en las batallas de la Ilíada y la Odisea, las locas y sensatas aventuras de Don Quijote y su fiel escudero, la verdad de las pasiones en las obras de Eurípides, la realidad del dolor en el libro Bíblico de Job o la profundidad de la vida en las tragedias de Shakespeare. Otros son de una sabiduría práctica que nos ha permitido descifrar el mundo como la geometría en los Elementos de Euclides, la física en los Principios matemáticos de Newton, la estructura de nuestra psiquis en la interpretación de los sueños de Freud o la teoría evolutiva en la selección natural de Darwin. Otros descifran el misterio de nuestra existencia cómo los límites del pensamiento en la Crítica de la Razón Pura de Kant, los límites del lenguaje en el tratado lógico-filosófico de Wittgenstein y los límites de la libertad en la Ética de Spinosa. Algunos nos entretienen mientras cavilamos como Cien Años de Soledad de García Márquez, el ensayo sobre la ceguera de José Saramago o Ficciones de Jorge Luís Borges. Y la lista continúa....

Un libro es un universo: leer es sumergirse en el infinito y adentrarse en la eternidad. Es el mejor hábito que se puede adquirir, el mejor uso del tiempo libre que podemos hacer, la mejor manera para aprender un tema, el mejor ejercicio para nuestro intelecto, la mejor herramienta para aprender a pensar y la mejor escuela para aprender a hablar. Estamos hechos de palabras, si leemos nos nutrimos y las palabras que pronunciemos nutrirán. Lee muchos libros, aliméntate de sabiduría y sumérgete en el infinito.

*Evangelio según San Juan 1,1

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