El ser humano es un ser hecho de
palabras. Vivimos en un océano de palabras. Respiramos palabras, vemos
palabras, comemos palabras, amamos con las palabras. Las palabras nos
describen, nos muestran, nos comunican, nos enseñan. ¿Qué seríamos sin la
palabra? La palabra es nuestro universo, fuera de las palabras no somos nada.
La palabra tiene diversas expresiones,
la hay hablada, escrita, gesticulada, imaginada..... La palabra tiene un
periodo de vida. La palabra hablada es efímera, dura lo que dura un instante,
se pronuncia y desaparece. La palabra imaginada perdura. Existe mientras vive
el hombre que la piensa. La palabra escrita es eterna.... permite escuchar los ecos
de la antigüedad. Cuando la humanidad inventó la escritura derrotó la muerte.
Lo escrito perdura a pesar de la finitud de su autor.... las palabras son
eternas. En el principio era la palabra*.
Un libro es un hermoso cofre que guarda
un valioso tesoro, el tesoro del conocimiento, la única riqueza a la que debe
aspirar un mortal. Las palabras escritas portan un mensaje, aquello que pensó
su autor. A veces hay pensamientos afortunados, algunos de una belleza
inexplicable como el heroísmo de los valientes guerreros en las batallas de la Ilíada y la Odisea, las locas y sensatas aventuras de Don Quijote y su fiel escudero, la verdad de las pasiones en las obras
de Eurípides, la realidad del dolor
en el libro Bíblico de Job o la
profundidad de la vida en las tragedias de Shakespeare.
Otros son de una sabiduría práctica que nos ha permitido descifrar el mundo como
la geometría en los Elementos de Euclides, la física en los Principios matemáticos de Newton, la estructura de nuestra psiquis
en la interpretación de los sueños de
Freud o la teoría evolutiva en la selección natural de Darwin. Otros descifran el misterio de
nuestra existencia cómo los límites del pensamiento en la Crítica de la Razón Pura de Kant,
los límites del lenguaje en el tratado
lógico-filosófico de Wittgenstein
y los límites de la libertad en la Ética
de Spinosa. Algunos nos entretienen
mientras cavilamos como Cien Años de
Soledad de García Márquez, el ensayo sobre la ceguera de José Saramago o Ficciones de Jorge Luís
Borges. Y la lista continúa....
Un libro es un universo: leer es
sumergirse en el infinito y adentrarse en la eternidad. Es el mejor hábito que
se puede adquirir, el mejor uso del tiempo libre que podemos hacer, la mejor
manera para aprender un tema, el mejor ejercicio para nuestro intelecto, la mejor
herramienta para aprender a pensar y la mejor escuela para aprender a hablar.
Estamos hechos de palabras, si leemos nos nutrimos y las palabras que
pronunciemos nutrirán. Lee muchos libros, aliméntate de sabiduría y sumérgete
en el infinito.
*Evangelio según San Juan 1,1
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